Pablo Llorens, alumni de CPA, regresa al centro para presentar su miniserie «El cabeza de Blaze»
Un retorno especial
Has vuelto al centro cinco años después de graduarte, pero esta vez no a un aula como estudiante, sino al Aula Magna para presentar tu propia miniserie. ¿Qué sensaciones te han recorrido el cuerpo al cruzar de nuevo la puerta de entrada?
Sensaciones familiares y de nerviosismo. Recuerdo ver en el mismo aula una película de nuestros profesores: Carlos Val y José Ángel, llamada “Planeta 5000”…
Poder proyectar mi miniserie en el mismo aula para mi es un honor y un privilegio. Al final es bonito ver la evolución que uno tiene desde que te dan las herramientas hasta que todo ese conocimiento lo transformas y materializas en tu propia obra.
Presentas un proyecto propio producido y realizado junto a otros compañeros del sector. ¿Cómo nace esta miniserie y cuál ha sido el mayor reto al liderar esta producción?
La serie en sí nace de la idea de que estos Youtubers (o creadores de contenido) necesitaban tener, a mi parecer, una serie cinematográfica en la que enfrentaran problemas y se uniesen como equipo.
Los hemos visto haciendo directos, montando sus propias historias y nunca supe el motivo por el cuál no se hizo antes un proyecto parecido. ¿A quién no le iba a gustar que sus creadores favoritos protagonizaran una historia con una buena trama?
Se lo propuse a Rubik , el primer YouTuber para el que empecé a trabajar como editor y productor de la serie en 2020, y le pareció buena idea. Fuimos trabajando en el proyecto y al final se demostró que gusta y que la gente lo valora.
Esta tercera temporada es algo más personal, pues surge a través del fallecimiento de mi padre y a quien va dedicada esta nueva edición. Mucho de lo que tengo en la vida, si no es todo, se lo debo a él, y nunca me cansaré de decir que fue él quien me dió la oportunidad de realizar esta nueva temporada, facilitando el camino para que saliese adelante.
Retos ha habido demasiados, casi es un cómputo de todos, pero del que más orgulloso estoy de haber superado es el de la constancia y el de seguir aún cuando había mil problemas. Avancé despacio, pero así se llega más lejos.
Formación bajo condiciones extremas.
Te tocó cursar el Grado Superior en una de las etapas más complejas que recordamos, marcada por las restricciones y la distancia de la pandemia. ¿Cómo influyó esa vivencia en la forma de aprender a hacer cine y televisión cuando el contacto humano estaba tan limitado?
Bueno, obviamente condiciona el aprendizaje pero creo que CPA lo supo solucionar bastante bien. Se adaptaron muy bien a las condiciones que había en el momento y nos garantizaron obtener buenos conocimientos. Al final el perfil del alumnado que cursa estas formaciones es bastante curioso y le gusta lo que aprende, así que aún fuera de horario lectivo el ver una película y analizarla o pasear por un videojuego y sacar tus propias fotografías te hacen seguir mejorando como artista.
Rodar en plena época covid exigió exprimir la creatividad con recursos reducidos, mascarillas y platós adaptados. ¿Crees que haber superado esos obstáculos en las aulas te dio un «extra» de resiliencia para resolver imprevistos en la industria real?
Creo que en general haber vivido todo eso te hace apreciar aún más tu salud y lo frágil que es. El extra que me dió fue de confianza y de pensar que mientras tenga salud he de aprovechar a hacer lo que más me gusta: cortos, pelis, fotos, lo que sea, pero para mi como artista es una obligación ser lo más creativo que pueda, porque llegará el día en que ya no pueda hacer nada de esto. Ese extra de resiliencia viene de mi apreciación a la salud. Los imprevistos y el estar cansado al final es un privilegio haciendo lo que te gusta, ¡significa que estás creciendo!
Con la perspectiva que dan estos años de rodajes y horas de montaje tras esa etapa tan particular, ¿qué herramientas o conocimientos clave de los que adquiriste aquí sigues aplicando en tu día a día?
Se me quedó marcada una frase que decía mi profesor de montaje: Javier Vegas. Siempre decía que era super importante organizar bien los proyectos en el programa de montaje, y desde entonces siempre he hecho mi estructura básica de carpetas. No sabéis las horas que habré ahorrado en esta miniserie en buscar archivos, simplemente teniendo buena organización.
A pesar de las dificultades de movilidad de aquellos años, el audiovisual es un trabajo de equipo. En esta miniserie o en tus proyectos anteriores, ¿has vuelto a coincidir o colaborar con compañeros con los que compartiste plató en el centro?
Sí, de hecho en esta tercera temporada participa uno de mis mejores amigos: Roberto. Interpreta al protagonista de la historia: Robledo (nos costó poco ponerle nombre…) y es un lujazo poder trabajar con él ya que tiene un registro de voces increíble. Te puede hacer de anciano, de borracho, de niño, de dinosaurio… tiene un talento innato y le estoy muy pero que muy agradecido por acompañarme no solo en mis proyectos sino en la vida.
El paso de las aulas al sector profesional siempre es exigente. ¿Cómo fueron tus primeros pasos al terminar la titulación y qué puertas tuviste que tocar para empezar a hacerte un hueco?
Conté con la suerte de que ya había empezado a trabajar con Rubik justo antes del Covid, en primero de Realización. Al estar todos encerrados, Twitch adquirió mucho protagonismo y demandó mucho la figura del editor, alguien que después del directo de turno de 6h se lo viese entero y sacase clips, videos, momentos virales. A día de hoy sigue siendo muy importante este rol.
A Rubik le gustaba mucho mi forma de trabajar y el boca a boca hizo que terminara trabajando para creadores de renombre como ElRichMC, Shadoune666, Paracetamor, Ángel Giraldez, y un largo etcétera.
Desde que saliste del centro hasta el lanzamiento de esta serie, ¿cómo dirías que ha evolucionado tu forma de dirigir y abordar la narrativa audiovisual?
Obviamente ha evolucionado inconmensurablemente, (como ha de ser) . Cuando terminas tienes nociones pero es la experiencia y el trabajo lo que te hace mejorar. Veo mis proyectos de 2020 y la diferencia es clara, estamos a pasos de gigantes de ahí, por lo que espero que lo que haga en 2030 esté igual de lejos.
Ahora simplifico mucho la explicación de las escenas en el rodaje, parto de una idea y me gusta improvisar para ver cómo la podemos mejorar, y siempre le da ese extra de calidad. Lo bonito del grupo tan maravilloso que me acompaña haciendo la serie (Lucia, Roberto, Kryon, Pablo Pedro, Belén y Nico) es que todos aportan ideas cada día de rodaje. De hecho, me gusta decir que la serie no la dirijo yo solo, la dirigimos entre todos.
Si pudieras hablar con el alumno que eras tú durante tu paso por CPA, adaptándote a las circunstancias de entonces en nuestras aulas, ¿qué consejo le darías para afrontar lo que viene?
Que sean ellos mismos, su curiosidad, trabajo y actitud harán el resto. Aunque luego no trabajen de esto, el ser artista y creativo te acompaña toda la vida, te llena el alma. Estamos tocados por una varita, nos gusta crear, nos sentimos vivos a través del arte y su proceso. En unos tiempos donde nos quieren quitar hasta eso, el mayor acto de rebeldía que uno puede hacer es elegir abrazar el proceso y verse transformado. ¡Si te cuesta mucho trabajo lo que estás creando significa que eres humano y estás vivo! Qué placer sentir eso, hay gente que prefiere no sentir…
La miniserie ya es una realidad ¿Qué recorrido le espera a este proyecto y en qué nuevos retos te gustaría embarcarte próximamente?
Espero que el recorrido sea amplio y nos abra nuevas puertas. Me gustaría trabajar con actores reales, estrenar alguna peli en el cine… lo que sueña uno estudiando realización. Pero me sirve con seguir emocionándome yo solo creando estas pequeñas historias. Ojalá cuando tenga un hijo le pueda contar mil aventuras.
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